El poeta Manuel Acuña, un icono del romanticismo en México

por: Notimex - 5 Diciembre 2017, 08:43 am

México (NTX).- El Premio Internacional de Poesía Manuel Acuña, que lleva su nombre en honor al poeta coahuilense, celebró su quinta edición galardonando a la poeta española Ana Isabel Conejo Alonso, la primera mujer en obtener este reconocimiento.

“Aunque no lo parezca, estos poemas son mi regalo para vosotros”, cuenta Gratitud, uno de los poemas reunidos en “Todo lo abierto”, obra con la que la poeta española participó en el concurso, convocado por la Secretaría de Cultura de Coahuila.

A 144 años de su muerte, Manuel Acuña es recordado como uno de los más destacados representantes del romanticismo mexicano.

Nació en la ciudad de Saltillo, Coahuila, el 27 de agosto de 1849; hijo de Francisco Acuña y Refugio Navarro, se cuenta que recibió de sus padres el gusto por las letras.

Se dice que en 1865 se trasladó a México, donde ingresó al Colegio de San Idelfonso como alumno interino; en esta institución cursó asignaturas como matemáticas, latín, francés y filosofía; para 1868 inició sus estudios en la Escuela de Medicina, destaca el sitio “escritores.org”.

Pese a ser un aspirante a médico, señala el sitio “Biografías y vidas”, se impuso su afición a las letras, y al lado de Agustín F. Cuenca, entre otros intelectuales, crea la Sociedad Literaria Nezahualcóyotl, espacio en el que dio a conocer sus primeros versos.

Luego participaría en otras publicaciones como “El libre pensador”, en 1870; “El Federalista”, en 1871; “El Domingo”, en 1871-1873; “El Búcaro”, en 1872, y “El eco de ambos mundos”, en 1872-1873.

Sus biógrafos cuentan que su estilo variaba entre cada obra; mientras que en “Hojas secas” se observa un tardío romanticismo español de Gustavo Adolfo Bécquer, en “Ante un cadáver” se aprecia un materialismo que cuestiona la propia existencia de Dios, así como el origen y el destino del hombre.

Su poema más popular es “Nocturno a Rosario”, obra en la que convirtió a Rosario de la Peña en su musa y en la que retrata su apasionado y no correspondido amor.

Se cuenta que De la Peña estaba enamorada Manuel M. Flores, además de contar con el cariño devoto de José Martí, quien tras la muerte de Acuña, escribió: "¡Lo hubiera querido tanto, si hubiese él vivido!... Hoy lamento su muerte: no escribo su vida; hoy leo su nocturno a Rosario, página última de su existencia verdadera, y lloro sobre él, y no leo nada. Se rompió aquella alma cuando estalló en aquel quejido de dolor."

De acuerdo con sus biógrafos, el amor no correspondido de Rosario fue la causa del suicidio de Acuña, quien bebió cianuro de potasio para así quitarse la vida.

Sin embargo, en el libro “El verdadero Manuel Acuña”, Caffarel Peralta señala que antes ingerir el veneno escribió seis cartas, entre ellas, una a su madre y una para el doctor Manuel Domínguez, donde le pide que su cuerpo no sea mutilado en la necropsia, además de describir la sustancia mortal que estaba por ingerir.

Mientras que en “Cinco Balas para Manuel Acuña”, el periodista César Güemes afirma que el escritor fue asesinado. Manuel Acuña falleció a los 24 años, el 6 de diciembre de 1873.

 

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