Opinión Legal

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Lic. Oscar Díaz

DIVORCIARSE EN BC

23 Marzo 2017

Lic. Oscar Díaz

OPINION LEGAL

firma@dgabogados.mx

DIVORCIARSE EN BC

La famosa frase de “no te voy a dar el divorcio y hazle como quieras” dicha por un cónyuge hacia el otro nunca ha sido valida legalmente hablando, y su origen más bien obedece a melodramas televisivos que después de algún tiempo de reiteración se replicaron en la vida real de muchas personas, construyendo con ello una falsa idea alrededor de los requisitos para la procedencia de una disolución matrimonial.

Es cierto que el divorcio voluntario implica el involucramiento de ambos cónyuges y su participación activa y decidida para lograr la separación a través de un convenio diseñado conjuntamente por ambas partes, sin embargo, aun sin la voluntad de uno de los cónyuges el otro siempre ha podido emprender en solitario el proceso de divorcio a través de una demanda, solo que para ello tradicionalmente había sido necesario que existiera una causa legal suficiente para decretarlo, y por supuesto que esa causa legal fuera probada dentro del juicio. Algunas causas legales para demandar un divorcio eran por ejemplo la violencia familiar, el abandono de hogar por más de seis meses sin causa justificada, el adulterio, la separación de los cónyuges por más de un año, entre varias otras.

Hasta hace muy poco las legislaciones civiles de los distintos Estados del país por lo general contemplaban un catálogo de causas por las cuales alguien podía presentar una demanda ante sus tribunales locales para divorciarse, el cónyuge demandante del divorcio debía utilizar una de éstas acorde a su padecimiento matrimonial y debía probarla en juicio para ser entonces acreedor a la declaración judicial de dicho divorcio. Si no lograba probar la causa el matrimonio subsistía.

Esto empezó a cambia hace algunos años cuando en la legislación del entonces Distrito Federal, ahora Ciudad de México, se extirpo la obligación de probar una causa para poder acceder a un divorcio y en su lugar se estableció la figura jurídica del divorcio incausado (o divorcio sin causa), también conocido como divorcio exprés, facilitando así la tramitación de estos juicios que solían ser muy desgastantes para ambas partes sin importar quien ganara o quien tuviera la razón. Con este cambio de paradigma se permitió que los juicios de divorcio fueran más agiles, más sanos, más económicos y más sencillos para todos los involucrados, incluyendo a la familia afectada alrededor del proceso como por ejemplo los hijos.

Por distintos motivos, ya sean políticos o temporales, incluso por incapacidades o improductividades,  muchos Estados del país, entre ellos Baja California, aún siguen sin modificar su Código Civil o Familiar en ese sentido y por ende aún subsiste en ellos la obligación de probar una causa para el divorcio, obligación que incluso hoy en día está considerada ya como inconstitucional por nuestro máximo tribunal judicial.

Recientemente la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia mexicana resolvió que el hecho de imponer a un cónyuge la obligación de probar la existencia de una causa legal para poder acceder a un divorcio atenta contra su derecho a un libre desarrollo de su personalidad, lo que en palabras más sencillas se traduciría en que cada uno somos dueños de nuestra vida y deberíamos de poder divorciarnos cuando queramos y no cuando ocurra algo muy grave que sea considerado suficiente para ello. Bajo ese criterio, que por cierto debe ser respetado y aplicado por el resto de los tribunales inferiores del país, el divorcio ya es decretable en todo el territorio mexicano, sin tener que probar la existencia de una causa para su procedencia; sin embargo y no obstante ello, nuestra legislación sigue viviendo en el pasado y nuestros jueces locales tienen que hacer malabares judiciales para cumplir con el nuevo criterio de la Suprema Corte sin incumplir lo dispuesto por nuestro Código local, lo cual necesariamente impacta de manera negativa en la calidad y en la temporalidad en que los habitantes de Baja California reciben justicia en estos casos. Gracias a la ociosidad que permea en el Congreso local en este tema en BC hoy tenemos una justicia de segunda, ¿qué espera la nueva legislatura para actuar?, no lo sé, dejo la pregunta abierta...

 

El autor es abogado litigante y analista político, titular de la Firma LegalDIAZ GOMEZ ABOGADOS, egresado de la UABC, con Maestría en Derecho Constitucional y con Especialidad en Derecho Civil, Mercantil y Familiar.

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