Opinión Legal

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Lic. Oscar Díaz

El código pendiente

1 Marzo 2017

Por: Lic. Oscar Díaz
firma@diazgomezabogados.com.mx
 
Años van y años vienen mientras Baja California continúa sin un Código de Familia que permita regular con mayor pragmatismo y efectividad las obligaciones, conductas y  relaciones jurídicas emanadas del parentesco y la familia de los habitantes asentados en la entidad.
 
La falta de un ordenamiento legal especializado en la materia subsiste desde hace años y resulta incomprensible cuando en tantos otros Estados del país se cuenta con él desde mucho tiempo atrás con resultados positivos. Nuestro Congreso en muchas ocasiones se ha ufanado de estar a la vanguardia en diversos temas, inclusos en algunos poco importantes, mientras que en los sensibles como éste ha hecho tiempo por indefiniciones, conservadurismos y conveniencia político-electoral.
 
Varias iniciativas se han presentado a legislaturas anteriores sin que ninguna haya prosperado por distintos motivos; egos, necedades, conveniencias, mezquindades , visiones encontradas o simple desidia han logrado prolongar de manera permanente su realización, y lo cierto es que hoy en día BC sigue siendo regulada en los temas de derecho familiar en primera instancia por un Código Civil impráctico, obsoleto y omiso, de acuerdo a la evolución nacional e internacional de la materia, y si bien es cierto que aun con esta falta de independencia y de actualización nuestros jueces familiares a través de malabares y pericias de cualquier forma hacen uso de los criterios y de las herramientas legales contemporáneas a su alcance dispuestas por nuestros altos tribunales y por los tratados internacionales vinculantes para México, también es cierto que estos criterios u ordenamientos dispersos no permiten una fácil aplicación del derecho en virtud de que vuelven sofisticada y casuística su búsqueda y utilización en las controversias a resolver, al momento de proveer o juzgar por una autoridad judicial, quienes continuamente pasan por alto criterios aplicables en su materia por tal motivo, o los aplican de acuerdo con su interpretación de la ocasión.
 
Para ningún abogado litigante en la materia es un secreto que los jueces familiares de la entidad en muchas ocasiones juzgan situaciones similares bajo criterios distintos, y que no existe una estandarización entre ellos sobre cómo proceder en determinados casos, incluso hay jueces que se manifiestan orgullosos de ello, interpretando para sí mismos que su originalidad de criterio los diferencia del resto, cuando la realidad de la impartición de justicia debería ser la sana obtención de equidad y de igualdad en cada juicio, sin importar en que juzgado cayo tu caso. 
 
Estando así las cosas, resulta que en materia de derecho familiar tenemos en México justicia de primera, de segunda y hasta de tercera, dependiendo de en qué Estado del país estés, que tan preparado resulte el Juez que te toque y cual sea su criterio para decidir sobre ciertos temas de avanzada en un litigio, tanto en el fondo como en la forma. 
 
Lo ideal sería contar con ordenamientos legales que no dejaran cabos sueltos, disposiciones legales que incluso faciliten los tiempos de los procesos con un también nuevo Código de Procedimientos en la materia, mismo que a su vez permita mejores y más rápidas reglas de juego, sin embargo lo ideal hasta ahora no ha sido suficientemente importante para aquellos encargados de hacer nuestras leyes.
 
El gran problema detrás de esta frustrada posibilidad legal son los temas polémicos que obligadamente deberían discutirse y votarse para aterrizar un nuevo Código de Familia: el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción de menores por matrimonios homosexuales, temas que resultan incomodos, inconvenientes y hasta ofensivos para algunos legisladores o bancadas, que prefieren dejar las cosas como están y mantener a los oficiales de los registros civiles y a los jueces locales y federales aplicando jurisprudencia dispersa antes que correr el riesgo de pronunciarse y pagar el costo electoral. Incluso existen legisladores, cabilderos o simpatizantes retrogradas, que aun sabiendo del criterio firme ya emitido por la Suprema Corte en esos temas, y conociendo sobre la imposibilidad de cambiarlos, han decidido mantener nuestra legislación estática antes que ver estampado en un nuevo código un criterio con el que no están de acuerdo, aunque ya  no lo puedan modificar.
 
Legisladores de BC sean responsables con sus representados, todos los días hay miles de personas que sufren de distintas formas la falta de estos ordenamientos. Ustedes dicen ¡para cuándo!
 
El autor es analista político y abogado litigante, titular de la Firma Legal DIAZ GOMEZ ABOGADOS, egresado de la UABC, con Maestría en Derecho Constitucional y con Especialidad en Derecho Civil, Mercantil y Familiar. 

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